Zoo Barcelona, Barcelona
Zoo Barcelona
Zoos
Address: Passeig de Picasso 46. Barcelona, Spain  
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silvitarovira
02-03-2008
Terror en el Zoo
“Zoo” ¿Una serie o una película de terror?
“Zoo” es el título de una serie de entretenimiento que echan en TV3, sin embargo lo que mi familia y yo vivimos el pasado domingo 2 de marzo en el Zoo de Barcelona fue una película de terror.
Todo empezó cuando nos dirigimos al Delfinario para ver el espectáculo, serían sobre las 13:00, la cola daba una vuelta completa al jardín redondo que está delante, pero nosotros nos pusimos a la cola por si acaso entrábamos, ya que el siguiente pase era el último, el de las 16:30 y seguro que habría mucha más gente; finalmente y como nos temíamos, no pudimos entrar así que decidimos hacer cola ya para la siguiente sesión y poder estar en primera fila, a los niños les hacía muchísima ilusión ya que habíamos ido al zoo básicamente a ver los delfines porque les encanta el espectáculo.
Cuando empezamos a hacer la nueva cola eran las 13:30 y el espectáculo empezaba a las 16:00, así que nos turnamos para ir a buscar unos bocadillos; estando yo en la cola llegó una señora con una niña y me dijo que ellas no habían podido entrar ni al pase de las 11:30 ni al de las 13:30, habiendo guardado las 2 respectivas colas, y aunque todos entendemos que el espacio es limitado, la dirección del zoo debería prever estas situaciones y organizar la entrada al espectáculo de otra manera. Pero la cosa no acabó ahí, a las 15:00, después de una hora y media de cola, aparece un niño en la cola que no habíamos visto hasta el momento y nos dice que él había estado allí todo el rato, todos los de la cola coincidimos en que no lo habíamos visto hasta ese momento, así que yo le dije que se pusiera al final de la cola como el resto de personas habían estado haciendo, y entonces apareció una chica que iba con él y empezó a insultarme, apareciendo unas 3 señoras más que también me insultaron y empezaron a ponerse bastante agresivas; como no había nadie de seguridad cerca le dije a una de las señoras de la limpieza que llamara por favor a seguridad, pues me barruntaba que la cosa iba a empeorar. Efectivamente, siguieron insultándome, tirándome todo tipo de objetos y finalmente me escupieron a la cara, ante lo cual yo no pude por menos ya que reaccionar y les tiré una manzana que me estaba comiendo, para tranquilizarme, con tan mala suerte que le di a una de las niñas que estaban con ellas; lo que pasó después fue dantesco, habiendo llegado los de seguridad, otra de las niñas, que tendría unos 15 años, yo no la vi, se coló por detrás me cogió de los pelos y me arrastró escaleras abajo, entonces ya se decidieron a intervenir los de seguridad… Finalmente, o eso creíamos nos metieron dentro del delfinario para que nos sentáramos a esperar, pero resulta que a los 2 minutos vino a buscarme uno de los miembros de seguridad para decirme que no podía quedarme a ver el espectáculo, que tenía que salir porque “las señoras” estaban muy enfadadas; yo por supuesto no lo encontré justo, pero aún así me accedí, siempre que me acompañaran a la salida, puesto que las señoras, mientras a mí me arrastraban del pelo, habían sacado una navaja y habían intentado agredir a otro de los miembro de seguridad, por tanto yo tenía miedo de ser agredida. Salimos del Delfinario y nos escoltaron hasta la dirección del Parque, no hasta la calle para garantizarnos nuestra seguridad porque no son “escoltas personales”, así que llamaron a los Mossos y ellos nos acompañaron hasta que cogimos un taxi. No pude poner ninguna queja porque no había ningún responsable de Dirección del Zoo, sólo un señor que muy amablemente nos pidió disculpas y nos dijo que lamentaba mucho lo que había ocurrido, mientras yo lloraba de impotencia y me mesaba los cabellos que se me caían a mechones de los tirones, nos ofreció darnos entradas para otro día, pero nosotros somos socios y por eso nos sale gratis. En definitiva, nadie dijo que hubieran echado a las “señoras” ni a sus “niños”, y a mi pregunta de cómo podía ser que entraran navajas en el Parque me dijeron que ellos no lo podían controlar, igual que no se podía controlar en la calle o en el metro, pero el Zoo es un recinto cerrado, donde se paga una entrada o te haces socio, y se supone que hay un control, una seguridad, ¡por Dios, la mayoría de los usuarios son niños!
Finalmente, un consejo, si alguien se les quiere colar después de hacer cola durante una hora y media en el Zoo de Barcelona , dejen que lo hagan y si no prepárense a que les insulten, les arrojen objetos, les escupan y los arrastren de los pelos e incluso les puedan pegar un navajazo.
“Zoo”, una película de terror.
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Sumatra
31-01-2007
zoo de Barcelona 30/1/07
Precisamente hoy he ido a visitar el zoo.
Para no enrollarme demasiado, diré los puntos positivos y negativos que he encontrado.
Como puntos positivos destaco la diversidad de animales que encuentras; de todas partes del mundo y algunas de las especies que se encuentran en peligro de extinción. Los lobos y los licaones son entre otras, especies que no esperaba encontrar allí y me ha sorprendido su presencia. Destaco también su precio. A día de hoy la entrada de un adulto cuesta 14,95€. ¿Mucho? Bueno, la verdad es que fui sin tener ni idea de cuanto me iban a pedir y como días antes había estado en el Oceanográfic de Valencia, donde la entrada cuesta más de 20 €, pensaba que aquí sería más o menos lo mismo, así que me llevé una grata sorpresa al descubrir que era menos de lo que pensaba. Decididamente, opino que es un dinero que gastas bien. Das un agradable paseo por el recinto, puedes estar todo el día allí y no te aburres para nada.
Otro punto positivo ha sido que gracias a la forma que ocupa el lugar, en forma de L, puedes planificarte una ruta para verlo todo sin dar demasiadas vueltas. A mí me ha resultado francamente fácil visitar cada una de las áreas sin la necesidad de volver atrás por que me he dejado algo por ver. También es agradable la disposición de los carteles de señalización. En términos generales, estás bien informado de dónde estás, lo que estás viendo, adónde ir, etc. La distribución de aseos y restaurantes también me pareció óptima.
Como último punto positivo, aunque sea ajeno al zoo en sí, lo atribuyo a los delfines.
Son tan simpáticos saludandote a través del cristal que te da muy buen rollo. Sales del zoo amando aún más a los animales de como entrastes.
Ahora vienen los puntos negativos, que he encontrado varios :(
El más obvio es en infraestructuras. El zoo de Barcelona se inauguró en 1892, y tras 115 años se nota el paso del tiempo.
Quizás es que tras haber visitado recientemente el Oceanogràfic, de reciente construcción (2002), vengo influenciado por instalaciones modernas y viendo las del zoo de Barcelona me parecen demasiado viejas, pero hay cosas como el asfalto remendado, ausencia de pasos para personas con movilidad reducida en muchos sitios, jaulas muy toscas o la manera de mostrar los animales a los visitantes, que denotan un ambiente muy del siglo XIX. Creo que si se entregara a un arquitecto moderno la posibilidad de adaptar el zoo al sXXI, el resultado sería muy diferente a como lo conocemos.
Lo que sí se hacen son pequeñas reformas en lugares dispersos. Precisamente ése es otro punto negativo. En alguna ocasión he tenido que ir sorteando cables y herramientas de construcción para llegar a la jaula en cuestión. Precisamente tras el terrario donde reposan en silencio y penumbra los reptiles, se oía el taladro percutor de fuera.
Una cuestión no exenta de dilema: O se va reformando el zoo poco a poco, o se queda atrás. Y si se reforma, se molesta a los animales y visitantes.
Un nuevo punto negativo han sido las ausencias con la correspondiente decepción. Un rinoceronte es un animal cuyo peso se mide en toneladas, pero a pesar de su tamaño yo no he conseguido verlo. Otros que han "desaparecido" han sido los orangutanes, algunos titíes, los ualabís y los panda que yo recuerde ahora mismo.
Reconozco que algunos animales, debido a que se ocultan en los árboles o madrigueras, son difíciles de ver, pero ni esperando un buen rato aparecían. Al final, yo y otros visitantes, abandonábamos hartos de esperar.
Otro punto negativo tendría relación con lo ya comentado de unas instalaciones viejas. Considero muchas de las jaulas espacios insuficientes para los animales que las pueblan. La orca Ulises tuvo que ser trasladada a San Diego por no tener espacio suficiente para moverse y vivir, pues yo creo que los elefantes, linces, panteras, leopardos, hipopótamos y guacamayos sufren de lo mismo.
A veces te da angustia cuando imaginas que esos animales sólo disponen de esos pocos metros cuadrados para hacer su vida. Observas su comportamiento y te revelan que nada de lo que les rodea despierta atención o curiosidad en ellos. Siempre lo mismo; siempre el mismo paisaje. (Los Orix blancos habitan un solar más pequeño que mi casa donde hay un comedero, un bebedero y un árbol pelado). Comprendo que hablamos de un zoo y no de una reserva natural, pero si yo fuera el alcalde de Barcelona, destinaba medio parque de la Ciudadela al zoo y de esta manera poder disponer de recintos espaciosos para estos y otros animales. O eso, o lo trasladaba (por ejemplo, al lugar donde un día estuvo ocupado por el parque de atracciones de Monjuïc)
Como último punto negativo, destaco que casi resulta un milagro ver a los delfines.
Están en el delfinario, cierto, pero lo vi un edificio arrinconado en el que dudaba si podría entrar. Una vez dentro, (escaleras; si vas en silla de ruedas, olvídalo), te encuentras 3 máquinas de bebidas y 6 ventanales a la piscina donde los delfines dan vueltas como si fueran idiotas; supongo que no tienen nada mejor que hacer, lógicamente.
Creo que mucha gente sale del zoo sin haberse enterado de la posibilidad de ver delfines y si es así, de dónde verlos.
Cuando compras la entrada te dan un panfleto con el mapa del zoo, es verdad, pero los panfletos sirven (y ahí la culpa la tenemos la gente), para ser ignorados.

En definitiva, pese a los puntos negativos, considero que pasar el día en el zoo de Barcelona es algo más que recomendable. Ya sea con familia, pareja, amigos o en solitario (¿por qué no?), es un paseo agradable que gusta dar.
Aún no entiendo por qué han pasado tantos años desde mi última visita, pero sé que la siguiente será a no mucho tardar.
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stherbcn
01-09-2006
Ohhh que pena que ahora ya no tenga tiempo para visitar el Zoo de Barcelona...
Cuando era pequeña era el único sitio en el que recuerdo que me hubiera pasado más y más rato visitando a cada uno de los "bichejos" que allí viven.
No sé cómo estará ahora (ya que no voy desde que trasladaron a la orca Ulises a San Diego, así que imaginaros cuanto ha llovido desde entonces...) pero me imagino que estará incluso mejor de lo que estaba antes!!
Un saludo! Esther.